Cuando existe un problema o una idea posible de desarrollar en el área laboral se acostumbra a formar equipos de trabajo para lograr la meta, ya sea erradicar los problemas existentes o trabajar para consolidar la idea en algo tangible. Como bien dice Winter (2000) un equipo de trabajo es un grupo de individuos que trabajan juntos para mejorar un proceso. Gracias al conocimiento y la experiencia que posee cada miembro del equipo, se pueden lograr verdaderas mejoras trabajando en colaboración, más que individualmente.
Lo antes mencionado es el estado ideal de cualquier equipo de trabajo. Trabajar en colaboración más que individualmente se vuelve un reto constante que los líderes del equipo deben intentar alcanzar. Dejar de lado los intereses individuales, como por ejemplo el reconocimiento individual por una meta lograda ante el reconocimiento grupal por el aporte de todos los individuos, es una situación difícil de manejar. La cultura del trabajo en equipo se da más que todo en organizaciones trasnacionales, que necesitan inevitablemente del apoyo de todos sus empleados para lograr un objetivo en común.
Refiriéndome al tema de organizaciones trasnacionales y el trabajo en equipo, entramos en el tema de equipos virtuales. Según Dubrin (2008) un equipo virtual es un pequeño grupo de gente cuya colaboración se lleva a cabo casi en su totalidad mediante comunicación electrónica y no frente a frente. Personalmente me siento identificada con esta clase de trabajo en equipo. Diariamente me corresponde trabajar con personas de otras nacionalidades ya sea para cumplir nuestro principal trabajo o para trabajar en otros proyectos, ocupando el rol de líder en ciertos proyectos y de especialista en otros.
Lo más difícil de este tipo de trabajo en equipo virtual es el estilo de comunicación que se utiliza y la forma de resolver conflictos y diferencias con los otros compañeros que conforman el equipo. Para referirme a un casi en específico, las reuniones con los chinos son sumamente delicadas. Empezando por la diferencia de horario que existe hasta el acento en el idioma ingles que manejan estas personas dificultan la coordinación y armonía del equipo. Además que en general, el costarricense está acostumbrado a llegar al mensaje final, como decimos comúnmente, brincando por las ramas y los chinos les gusta que el mensaje sea directo y conciso y que las relaciones que se entablen sean formales.
Además, por la cultura, una vez que se genere un instante de desconfianza entre lo pactado por las dos partes, el chino entrara en una posición a la defensiva causando conflictos y diferencias que rompen la armonía grupal, aun cuando saben que es necesario la relación entre las dos partes para lograr el objetivo del trabajo en equipo. Lo que más influye para causar problemas es en primera instancia, la falta de comunicación de mensajes claves por medios electrónicos. Como ambas partes están trabajando en el mismo proyecto se asume que la otra parte está pensando igual a uno y tiene el mismo nivel de conocimiento que uno tiene referente a un tema y que a su vez es muy posible que la contraparte no sea especialista, y al no comunicar por teléfono, correo electrónico o mensaje instantáneo, se puede crear un conflicto o diferencia completamente innecesaria que lleve hasta la terminación del proyecto en el peor de los casos.
A manera de conclusiones, es necesario rescatar como aspectos tan sencillos como lo es mantener una comunicación clara, directa y no ocultar ni asumir nada pueden hacer de un equipo virtual que tiene todas las herramientas para ser exitoso a través de cientos de kilómetros de distancia, un fracaso total. Es mejor aportar de más que quedar debiendo y ser el causante del fracaso de un proyecto o resolución de un conflicto.
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