A lo largo del desarrollo de mi carrera profesional he leído una cantidad innumerable de libros que hablan del tema de la comunicación. Hablan desde el modelo básico del proceso de comunicación contemplando al emisor, receptor y el entorno hasta la receta mágica perfecta para lograr que mi mensaje sea trasmitido de forma exitosa.
Esta información es el pilar para unir clavos. Desde niños hemos estado expuestos al tema de la comunicación considerando los aspectos de comunicación no verbal, comunicación verbal, las personas a las que nos dirigimos, y los efectos que causamos.
Por ejemplo, en la escuela nos enseñaron la pronunciación correcta de las palabras, la sintaxis adecuada para expresarnos y un abanico de vocabulario incesante para comunicarnos. Nuestros padres nos enseñaron los inicios de la comunicación no verbal, ver sus expresiones faciales y corporales de furia después de que recibían la noticia de que rayaste una materia o como dicen comúnmente ´pasaste dejando los pelos en el alambre´. Y ¿qué ejemplo más sencillo para ilustrar el aspecto del público al que nos dirigimos y el efecto que causamos en ellos, que cuando a un niño le regalan su primera mascota? ¿Qué comportamiento toma el niño ante su mascota? Él se dirige de forma sutil y amorosa para lograr causar el efecto de confianza y seguridad en ella.
Los ejemplos antes mencionados demuestran que desde el momento que nacimos hasta el día de hoy somos impactados e impactamos de forma directa e indirecta por la comunicación. Como dice Genua (1995): “La comunicación mueve al mundo” (pag.3). Ahora bien, cómo ubiquemos todos esos aspectos en el mundo de hoy es vital para poder entablar buenas relaciones de comunicación interpersonales. Como dice Dubrin (2008) hay que comprender el proceso de comunicación interpersonal y para esto hay que analizar el modo en que la comunicación constituye un medio para que sea posible construir relaciones. Es decir, una jerarquía de padre a hijo entabla un tipo de relación y de comunicación interpersonal que es completamente diferente al tipo de relación de comunicación interpersonal que entablan dos compañeros de trabajo o un jefe con su subordinado.
La forma de exponerse a los diferentes públicos demarca si el público está recibiendo el mensaje correcto. Lo veo desde el punto de vista laboral, en el que un empleado se equivoca en la ejecución de su tarea y debe presentarle resultados a su jefe en un tiempo tan pronto que es imposible corregir el error antes de su exposición de resultados. El jefe deberá decidir qué tipo de actitud tomar y que mensaje desea trasmitir, si molestarse y comunicarle su error en un tono que cause un impacto negativo en su empleado o si tomar la actitud de un coach y le comunica su error demostrándole el camino correcto. El mensaje que se quiere trasmitir es diferente, uno es un mensaje de imposición de autoridad y el otro es un mensaje de demostración de compañerismo. La audiencia, en este caso el empleado, recibirá el mensaje desde distintas percepciones y reaccionara distinto a ambas situaciones. La efectividad de la trasmisión del mensaje dependerá en todos los casos del conocimiento de la audiencia.
En fin, la única forma de que el mundo camine hacia un mejor futuro rodeado de respeto es por medio de la comunicación. Esto en ámbitos familiares, laborales y sociales, ya que todas nuestras actitudes y manifestaciones de expresión se conectan y se reflejan en aquel con el que me rodeo.
Documento de Consulta
Dubrin, Andrew J. (2008). Relaciones Humanas: Comportamiento humano en el trabajo. (9ª.ed.). México: Pearson Educación.
Genua, Robert L. (1995). Cuidado con lo que dice; cómo lo dice; cuándo lo dice; y dónde lo dice. (2ª.ed.). Colombia: Grupo Editorial Norma.
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